Mostrando entradas con la etiqueta EL TRI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL TRI. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de junio de 2010

87. VIOLENCIA, DROGAS Y SEXO

Letra y música: Alejandro Lora y Guillermo Briseño.
Intérprete: El Tri.
Disco: Simplemente.
También existe la versión de
Guillermo Briseño y El séptimo aire, del disco Está valiendo… el corazón.


Yo conocí una productora,
en un estudio de televisión,
que le gustaban las pistolas
y los rifles de grueso cañón.
Para ella ver Los intocables
era el máximo reventón.
No se perdía Los intocables
ni aunque la invitaras a un reventón.

Ella me dijo: “si le cambias a tus rolas,
yo te voy a lanzar,
vas a llegar a las estrellas
y en el cielo vas a tocar,
y vas a tener más audiencia
que El club del hogar.
Vas a tener más audiencia
que El club del hogar”.

Violencia, drogas y sexo,
es como el rock’n’roll.
Violencia, drogas y sexo,
es el camino del gol.

Ella me dijo: “a mí me pasa tu onda,
pero a la demás gente no,
y el más picudo licenciado de la tele
ya se peinó.
Si quieres cántale tus rolas,
pero no las cantes en español.
Cántale tus rolas,
pero no las cantes en español”.

Violence, drugs and sex,
just like rock’n’roll.
Violence, drugs and sex
,
es el camino del gol.

Violencia, drogas y sexo,
es como el rock’n’roll.
Violencia, drogas y sexo,
es el camino del gol.

¡Gol!
¡Gol! ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!
¡Gol!

La fusión entre el ingenio de Guillermo Briseño y el color urbano de Alejandro Lora no impide que uno note que la influencia del primero saca a flote lo mejor del segundo, eso que ha ido dejando en el camino de la repetición de la misma rola, del conformismo y la concesión fácil a la banda. Es evidente que Briseño se encarga de la elipsis de la ironía (que Lora siempre obvia cuando trabaja solo, hasta caer en la moralina ultradigerible del mensaje). Por eso el resultado es brillante en Violencia, drogas y sexo. La petición de la productora al rockero duro que canta “violencia drogas y sexo, es como el rock’n’roll” es tan ridícula como familiar. Vemos una vez más cómo los medios están en manos de personajes que no tienen ni idea, sin preparación ni sensibilidad: puede darse cualquier mensaje, incluso áspero, siempre que no se entienda. Por ejemplo, en inglés. Pero también vemos la rendición del que carece de la firmeza necesaria en sus convicciones. Asistimos, entonces, al trueque de vergüenzas, al lamesuelismo y la pasteurización de la conciencia propia de disqueras, radiodifusoras payoleras, canales de tele, instituciones de la cultura oficial, teatros y auditorios. Pero, gracias a la parte de Guillermo Briseño, el verdadero fondo hay que descubrirlo debajo del guiño irónico.
La música de Violencia, drogas y sexo es potente y agresiva, rock'n'roll puro al estilo clásico de El Tri, con sus respectivos solos de requinto y sax. La voz de Alejandro Lora ayuda a “ver” al rockero protagonista, de manera más lograda que en la versión de Briseño. Sin duda una rola muy placentera.

85. TRISTE CANCIÓN

Letra y música: Alejandro Lora.
Intérprete: El Tri.
Disco: Simplemente.



Ella existió sólo en un sueño,
él es un poema que el poeta nunca escribió.
Y en la eternidad, los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor,
a esta triste canción de amor.

Él es como el mar,
ella es como la luna,
y en las noches de luna llena hacen el amor.
Y en la inmensidad, los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor,
a esta triste canción de amor.

Él es como un dios,
ella es como una virgen,
y los dioses les enseñaron a pecar.
Y en la eternidad, los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor,
a esta triste canción de amor.


Si hablé de fallas en algunas canciones de Choluis, con Alejandro Lora cuesta hablar de aciertos. Sustentado en su INMENSA importancia histórica, Lora ha escrito la misma canción una y otra y otra vez, hasta la náusea, de lo que atinadamente se mofa en una canción Armando Palomas (que paradójicamente tampoco es gran ejemplo de variedad). Las ideas de evolución, de experimentar, de audacia, no entran en el vocabulario del líder de El Tri. Y lógicamente lo que fue fresco, irreverente y atrevido en el inicio, ya se ha vuelto cantaleta, facilismo, fórmula desgastadísima, Fastidio, simple y llano. Plantilla a la que se acude porque de antemano se sabe que desatará el entusiasmo de su sobada banda, el público acrítico, intelectualmente limitado y marginal. Pero por ahí, muy de vez en cuando —y cada vez menos—, le atina, y recupera la autenticidad que alguna vez brilló.
Su rola sin duda más famosa, Triste canción, a pesar del desgaste que implica oírla tanto y a través de tantos años, posee ese coraje de ser realmente sentida, honesta. Una canción de amor de una simpleza absolutamente minimalista, sostenida por la figura retórica quizá más primitiva: la comparación. Pero es quizá el ahínco de su arreglo, con el mejor solo de guitarra que haya hecho nunca Sergio Mancera, la convicción del sax de Arturo Labastida El papaíto, más la aspereza de la voz de Lora en su mejor momento, sin excesos, más bien contenida, pero al mismo tiempo profundamente emocional, lo que le da esa carga vital, honda. Pese a que su fuerza pareciera contradecir que se trate de una “triste canción”, al final resulta melancólica, no se sabe del todo cómo, en medio de tanto empuje. Quizá lo más correcto sería llamarla “desgarrada canción”. Ese solo intermedio largo es ya un clásico, quizá lo más parecido a Light my fire de los Doors o In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly que ha dado el rock mexicano (otros casos serían los solos de Eros de Gerardo Enciso, Preguntando en los umbrales de Lucerna Diogenis, y en otro sentido, más experimental, El tlalocman de Botellita de jerez y Padre, padre de On'tá).
Pero como sea, aunque estrictamente hablando Triste canción no posea mayores grandezas, es la sinceridad de su sentimiento lo que Alejandro Lora nunca volvió a repetir, y lo que la hace indudablemente trascendente, y un auténtico clásico del rock mexicano.

miércoles, 2 de junio de 2010

75. SÓPLEME USTED PRIMERO

Letra y música: Alejandro Lora.
Intérprete: El Tri.
Disco: Simplemente.



Iba en la carreta, en mi nave a gran velocidad,
oyendo una cinta en el estéreo, a todo lo que da,
dejando que el viento me
volara el pelo, ¿y qué?,
al cabo me iba sintiendo casi casi como Supermán.
Casi como Supermán, el hombre de acero.

De pronto se me emparejó una linda patrulla,
con dos changos vestidos y listos para atracar,
diciendo que me parara,
pero no me dio la gana;
echaron la laminaria: a fuerza me tuve que parar.
A fuerza me tuve que parar.

Y ahí fue cuando:
bajaron sacando fusca,
y haciendo mucha pantalla,
y uno de ellos, muy gandalla, me dijo así:
“a ver, joven, sópleme,
usted trae aliento alcohólico;
se me hace que le vamos a dar pa’ atrás”.

Saqué mi cartera, y un milagro les brillé,
pero uno de ellos dijo: “joven, ¡dóblese!”.
Les di otros 500 varos,
y me quedé sin un clavo.
Se fueron muy educados, diciendo que me iban a escoltar.
Diciendo que me iban a escoltar.

Arranqué la nave y me dirigí a mi hogar,
pero se acabó la gas ya casi cuando iba a llegar.
Tuve que ir por una feria
pa’ que la nave volara,
y toda esa noche no hice más que recordar.
No hice nada más que recordar

aquel momento cuando:
bajaron sacando fusca,
y haciendo mucha pantalla,
y de ellos, el más gandalla, me dijo así:
“a ver, joven, sópleme,
usted trae aliento alcohólico;
y aquí mi pareja y yo le vamos a dar pa’ atrás.
Le vamos a dar pa’ atrás.
Hasta atrás, hasta atrás.
Usted se va a ir hasta atrás”.


Alejandro Lora ha ido perdiendo calidad con el tiempo, debido sobre todo a la autocomplacencia. Uno de sus peores rasgos es la moralina que ha ido en continuo aumento en sus canciones. Y en general, muy barata. Basta recordar Niño sin amor o Una rola para los minusválidos, verdaderos discursos simplistas y superficiales. En su momento canciones como Abuso de autoridad, Todo tiene una razón o No los molesten significaron una manifestación de rebeldía y crítica. Primitiva, pero honesta y atrevida. Sin embrago, 10 ó 20 años después no resulta ya válido seguir con lo mismo (y menos aún bajar el nivel), no explorar otras rutas, otros lenguajes, otras armonías.
Entre las pocas canciones de Lora que lograron reflejar una situación social, sin manifestar juicios morales fáciles, destaca Sópleme usted primero. Quizá porque pertenece al disco Simplemente, sin duda el mejor de El Tri, bajo la influencia que debió provocar Guillermo Briseño, y aun Jaime Moreno Villarreal (con quienes compuso grupalmente la rola ¡Ay, mis hijos!, cantada por el mismo Jaime). En Sópleme usted primero sólo se narra la situación de abuso policial, pero sin salirse de los hechos, permitiendo al escucha la participación necesaria. Sin que pueda compararse con las elipsis de Jaime López o José Elorza, en esta canción Alejandro Lora por fin se aleja del mensaje, verdadero lastre en la mayoría del rock urbano mexicano. Incluso el uso del léxico banda es atinado: “carreta”, “nave”, “varos”, “milagro”, todos los términos cumplen con su función coloquial, sin excesos ni aspiraciones fuera de su alcance.
Por otra parte, la alineación de El Tri en el disco Simplemente es la mejor de su historia, de modo que la ejecución del grupo en esta canción es fuerte, consigue crear una estructura enérgica. Y tal como dijimos de Triste canción, aquí la voz de Lora aporta su mejor estado. En el final la canción se acelera, y se consigue entonces una rola muy disfrutable, como mentada de madre a la policía.