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domingo, 23 de mayo de 2010

39. PROHIBIDO

Letra, música e intérprete: Francisco Barrios, El Mastuerzo.
Disco: Prohibido.
También existe por ahí una curiosa versión de
León Chávez Teixeiro, en vivo, y sin editar todavía en disco.


Aquí estoy, detrás de mi nariz,
bohemio, renegado, sin destino,
disidente, como un equívoco, un error,
un loco, un transgresor, un mal parido,
con los puños apretados,
con la cara endurecida
y este amargo en la saliva.

Aquí voy, en esta nube gris,
con tanta necedad, echando chispas.
Exiliado en el descaro de vivir,
como un tumor maligno en tu sonrisa.
Verás que no estoy solo,
somos muchos los proscritos,
los bastardos, los malditos.

Y estoy aquí,
oculto en el rincón de lo prohibido,
pensando en ti,
tratando de ser otro, pero el mismo.
Insurrecto, perseguido,
ilegal y fugitivo,
tengo un sueño clandestino
para ti.

¿Y qué esperas de mí,
si ya nomás me queda este camino,
siempre huyendo en el silencio,
con esta soledad y mis canciones,
de este mundo pies de plomo,
aburrido y fanfarrón,
perfumado y socarrón?

Y estoy aquí,
oculto en el rincón de lo prohibido,
pensando en ti,
tratando de ser otro, pero el mismo.
Insurrecto, perseguido,
ilegal y fugitivo,
tengo un sueño clandestino
para ti.


De su primer disco como solista, después de una larga carrera como baterista y uno de los cantantes de Botellita de jerez (su voz puede reconocerse en grandes rolas, como El adicto y De tripas, cuajo y corazón), Francisco Barrios nos entrega este falso autorretrato. Falso en el sentido de la ya analizada falsa balada, aunque por motivos diferentes. En Prohibido, El Mastuerzo representa al Subcomandante Marcos y todos los Zapatistas; canta como si fuera ellos, se vuelve su voz, íntima y emocional. Como simpatizante del movimiento revolucionario indígena, se permite ese préstamo, habla por ellos, pero también con ellos, y de una u otra manera, siendo ellos, pues como dice el lema, “todos somos Marcos”. Así, no sólo habla Marcos, la desaparecida Comandante Ramona o cualquiera de sus miembros a través de Francisco Barrios, sino todos los que compartimos la lucha, la reivindicación de los derechos indígenas, los incumplidos Acuerdos de San Andrés Larráinzar. Una vez más, "los artistas y los sensibles" de Pink Floyd, y que en este caso han manifestado su apoyo, tanto en México como en el extranjero, y que de manera mucho menos expuesta, desde la pluma, el análisis, la crítica, la ciencia o la creación artística, también conocemos esa marginación que describe Prohibido, esa dignidad rebelde, como escribió otro profesor, poeta, artista e intelectual (lo que el gobierno priísta nunca se esperó, pues siempre pensó en un delincuente primitivo): el Subcomandante Marcos. Por ello, no se necesita conocer (ni siquiera compartir) la convicción política y social que inspiró Prohibido: basta con saber lo que es ser olvidado, relegado y perseguido por una idea, una obra o un sentimiento, para reconocerse en esta canción. Un sentimiento mexicano, pero también universal.
El mastuerzo le saca el máximo jugo al campo semántico de la rebeldía: “transgresor”, “mal parido”, “proscritos”, “bastardos”, “malditos”, “prohibido”, “insurrecto”, “perseguido”, “ilegal”, “fugitivo”, “clandestino”… Llega a ser sorprendente cómo logra acomodar tanta sinonimia sin resultar agotador, sin sonar reiterativo de una manera desagradable, pues parecería inevitable que lo fuera; pero la gracia está en que eso no moleste, que conserve un sentido amplio, que el recurso igual sea enriquecedor. No era para nada fácil conseguir un fondo lo suficientemente profundo y emotivo con semejante pie forzado. Además, El Mastuerzo nos tenía acostumbrados a la canción humorística. Muy ingeniosa, pero al fin liviana, y de hecho otras canciones del mismo disco siguen esa misma línea. Por ello, Prohibido es una verdadera sorpresa; no por el nivel de su inteligencia, que Botellita de jerez probó con creces, sino por la seriedad de su tratamiento.
Francisco Barrios escogió para la música de esta pieza la guitarra acústica sola, arpegiada, lo que le da su esencia de trova o Canto nuevo, con ciertas reminiscencias de la canción de protesta y folk, pero actualizada. Por el sentido de la rola, esa elección es correcta. Alguno podría acusarla por ello de éxito fácil, previsto por el autor. Si bien comprendo el motivo de la crítica, me parece que en este caso estamos ante una canción honesta. Sería como comparar la música grupera de Fonovisa con la ranchera o el bolero auténticos: con todas sus limitaciones, los segundos nacen de la expresión emocional auténtica; los primeros, del marketing y el abuso de la ignorancia musical, literaria y artística de la gente por parte de las disqueras y los empresarios. De este modo, en Prohibido El Mastuerzo escoge la autenticidad y la emoción, pese a acudir a una forma musicalmente menos compleja. Por ello, es fácil que Prohibido guste, pero como no traiciona su esencia profunda, en este caso eso no demerita la calidad de la canción.
La voz de Paco Barrios suele ser suave, muy útil para las muy bien logradas armonías de Botellita de jerez (aunque en El Adicto muestra la potencia que puede alcanzar). Aquí esa suavidad se condice perfectamente con el sentido de la letra. Como sea, Prohibido ha llegado a ocupar un lugar significativo en la historia del rock mexicano, pero como hemos visto, no se debe a ningún facilismo formal, digerible, sino a la voz honesta, conmovedora, y a la profundidad social y política de su fondo.

viernes, 21 de mayo de 2010

34. SOLEDAD

Letra, música e intérprete: Botellita de jerez.
Disco: Naco es chido.



Si las cosas hablaran,
te contarían la soledad
y el llanto oculto
en mi máscara de piel.

La noche se vuelve un rostro
amenazador,
que envuelve en su oscuridad
mis ojos y mi voz.

Uh, soledad,
olvídame y déjame crecer.
Uh, soledad,
busco mi tranquilidad.

Dejaría muchas cosas
por curar la enfermedad
que día a día alimenta
mi triste soledad.

Uh, soledad,
olvídame y déjame crecer.
Uh, soledad,
busco mi tranquilidad.

Soledad,
olvídame y déjame crecer.
Uh, soledad,
busco mi tranquilidad.

Soledad,
soledad,
soledad.

Botellita de jerez es un grupo conocido principalmente por sus canciones urbano-humorísticas (eso lo prueba hasta su mismo nombre, que, para los extranjeros que lo desconocen, es la primera parte del dicho o fórmula verbal infantil, que termina con: “todo lo que digas será al revés”, y que sirve para “defenderse” de las ofensas), algunas muy bien logradas, como De tripas, cuajo y corazón, El adicto, Todos tienen tortita menos yo, Negro’s blues y Heavy metro, además del caso excepcional de El Tlalocman, una rola históricamente importantísima, por haber sido compuesta por una increíble combinación de nombres: el actor y director de cine Alfonso Arau (padre de Sergio Arau, el guitarrista de Botellita de jerez), el gran ensayista y cronista Carlos Monsiváis y el auténtico cronista de la ciudad, el mil veces imitado por el rock Chava Flores, y que fue grabada primero por el grupo Los tepetatles del propio Alfonso Arau. De hecho, es una pena que la versión de Botellita de jerez de El tlalocman finalmente no haya quedado en la lista de este blog, además de lo señalado, por su genial solo intermedio de música prehispánica, pero eso demuestra que el método de selección que utilicé para esta lista quedó por encima de gustos personales, como ya expliqué.
En todo caso, Botellita de jerez no sólo hizo canciones livianas. Lo demuestra una auténtica canción de amor como Guarda mi corazón, además de la sentida e intensa Soledad, su rola más seria, más introspectiva. La letra de Soledad es bastante transparente: se limita a describir el opresivo sentimiento del título, que impide el desarrollo interno, la plenitud, y su estribillo acude a la figura retórica de la deprecación, un ruego para que ese obstáculo emocional se compadezca, y libere el alma del autor, lo que recuerda, en la trova, la canción Vuela, pena de Amaury Pérez, ya que en ambas canciones se personalizan los dos sentimientos. Pero si el lenguaje de Soledad es más bien sencillo, no por eso excluye la propuesta poética, sobre todo en las dos primeras estrofas y el estribillo, en que metáforas y prosopopeyas poseen una belleza sobria, tenue, pero firme y certera. La letra no tiene grandes ambiciones, porque está mucho más concentrada en su función catártica, de un modo muy sincero y emotivo.
Pero, en un caso muy similar al de Triste canción de sus contemporáneos de El Tri, la gran fortaleza de Soledad es su potentísimo arreglo y su emotiva melodía, que equilibran esa sencillez letrística, y elevan la rola. Un fenómeno que analiza muy atinadamente Juan Villoro en La poesía en el rock, a propósito de lo difícil que resulta transcribir la fuerza poética de Satisfaction de los Rolling Stones cuando se trata de traducirla y explicarla: parte de su sentido poético está en la amalgama atmosférica, en el espíritu que crea la fusión de letra, música e interpretación, así que un análisis literario puro, limitado sólo a la letra, no logrará dimensionar en su plenitud la auténtica riqueza formal de la rola. Lo mismo ocurre con Soledad, pues la manera en que Botellita de jerez la desarrolla, forma parte fundamental de su verdadero nivel poético. Hay que recordar que una canción es justo la suma de todos estos elementos, música, letra, interpretación vocal, arreglo, ejecución de los instrumentos y aun la concordancia de todo junto. Así, analizar una letra de canción como se analiza un poema es posible, pero limitado, parcial, y finalmente, pobre.
Para el arreglo de Soledad, Botellita de jerez mantiene la alineación clásica del trío de rock: la guitarra eléctrica de Sergio Arau, el bajo de Armando Vega Gil y la batería de Francisco Barrios, El Mastuerzo. Es interesante, entonces, que la riqueza del arreglo no radica en la incorporación de muchos o exóticos instrumentos, sino en la potencia de la ejecución de los músicos. Los solos de guitarra, el introductorio y el intermedio, son los mejores en la carrera de Sergio Arau, y lo mismo puede decirse de su voz, generalmente la más pobre del grupo, no por su afinación ni potencia, sino por lo áspero de su timbre. Por su parte, las armonías del estribillo son realmente impecables. Botellita de jerez siempre se caracterizó por su talento para las armonías vocales, gracias a que sus tres miembros son cantantes principales en diferentes canciones. La dulzura y control de la voz de Paco Barrios le permitió, de hecho, su carrera de solista. Y el caso de Vega Gil es aún más notable. He sostenido, y vuelvo a sostener, que es uno de los mejores cantantes de la historia del rock mexicano, junto a Mario Rivas de MCC (el mejor), Kiko Bandido, Arturo Huizar y Baltasar Mena (si es que ese es el nombre correcto del cantante principal de Naftalina en rolas como A los States con los cuates y El show de Cretina, aunque podría ser Renato López, no estoy seguro). Sólo que a Vega Gil nunca se le ha reconocido su nivel, notorio en rolas como La guerra en mi casa y las mencionadas Negro’s blues y Todos tienen tortita menos yo. En todo caso, las tres voces juntas de Botellita de jerez logran las mejores armonías del rock mexicano (caso aparte es el de Guillermo Briseño en su disco Briseño, Carrasco y Flores, las mejores armonías que he oído, pero con voces realizadas por él mismo, en doblaje de estudio). Y en el estribillo de Soledad se muestran a plenitud. Además, el solo de guitarra intermedio viene acompañado de un cambio de ritmo, que luego regresa al original; un recurso muy grato, fuerte, de una intensidad energizante, que coincide con la necesidad de desahogo del protagonista, misma que, por medio de la catarsis de la guitarra gimiente, se vuelve la nuestra.
Así, Soledad es una gran rola, porque alivia el alma sin grandes aspavientos, sin recurrir más que al poder interpretativo de Botellita de jerez, centrado en la garra y la expresión básica, primigenia, pero altamente poética en el conjunto de sus hallazgos musicales, corales y letrísticos.