lunes, 24 de mayo de 2010

43. MARÍA DE MIS ALQUIMIAS

Letra, música e intérprete: Guillermo Briseño.
Disco: El conexionista.



Cotidiano.
Silicato continuo.
Me hago recipiente
del mar de las pisadas
que apuntan la existencia.

Espectador
del ritmo del planeta,
llevo la huella
de tu compañía
en mi arena,
a flor de brillo.

Y me corren por las manos tus vertientes,
mojándome el futuro del pasado.
Y se me estrella el cielo en las espaldas,
sin dejarme garganta para ríos.

Voy rodando por mis polvos mar adentro,
y me llevo entre cristales tu silueta,
tu equilibrio, bailarina equidistante,
equinoccio de ternura y cosas buenas.

María, ay, María.
María, ay, María.
Ay, María, María, ay, María.
Ay, María, María
de mis alquimias.


Al igual que Te quiero (¿cómo lo vas a tomar?) y la ya revisada Suburbia madre, la canción María de mis alquimias de Guillermo Briseño se destaca, en medio de un grupo de canciones deficientes, escritas sobre pedido para el programa de televisión Nexos, como ya analizamos. Sin la pesadísima atadura de dicha exigencia temática, María de mis alquimias es un verdadero poema musicalizado por su propio autor, más que una canción tradicional. Su estructura y lenguaje lo marcan así. No es de extrañar, porque sin duda alguna Briseño es uno de los rockeros mexicanos con mejor preparación y cultura, y además de su obra musical, ha escrito libros de poemas. María de mis alquimias es una muestra del gran dominio de las técnicas literarias de Briseño. No sólo propone la incorporación de un léxico diferente (como “silicato”), al estilo de los rupestres, sino que se atreve a metáforas y demás figuras retóricas novedosas (“apuntan tu existencia”, “sin dejarme garganta para ríos”, etc.), inusuales en el rock mexicano, que requieren un mayor esfuerzo interpretativo. Lo sorprendente es que, pese a lo señalado, María de mis alquimias sí posee características de letra de canción, como lo muestra la irregularidad métrica de sus dos estrofas de arte mayor (usa versos de 11 y 12 sílabas sin un orden regular), una licencia que en poesía sería cuestionable, o al menos no común. Entonces es el alto nivel literario lo que provoca esa sensación de poesía musicalizada. Así, Guillermo Briseño es una clara muestra de la exigencia que poco a poco se ha ido imponiendo en la composición rockera; lamentablemente, no muchos han entendido ni mucho menos asumido todavía este nuevo desafío creativo. Alguna vez se lo planteé a un amigo: ¿cómo es posible que después de The wall, Tommy, Quadrophenia, Sgt. Peppers o Dark side of the moon todavía alguien se atreve a hacer una cancioncita desabrida? Pues ocurre, y mucho. María de mis alquimias demuestra lo que ya hemos dicho: que no es el tema el que se agota, sino la forma. Sin dejar de ser una canción de amor, es el lenguaje, las figuras poéticas, la estructura métrica, el arreglo y la concordancia con la música, lo que permite la verdadera innovación, el riesgo nuevo, la búsqueda. No hay una gran pretensión temática. Al contrario, ¿qué más antiguo en la música que el canto a la persona amada? ¿De hecho no es ese uno de sus orígenes, desde los trovadores provenzales o los poetas del amor cortés medieval? Pero la búsqueda de la voz propia, de la manera de decir única, inédita, sí varía de tiempo en tiempo y de autor en autor. María de mis alquimias es una canción más bien breve, que se limita a describir una emoción concisa, lo que recuerda el espíritu del famoso Madrigal de Gutierre de Cetina o las Serranillas del Marqués de Santillana. Por ello, son los toques originales, las tres o cuatro figuras fundamentales, los que llevarán el peso de la propuesta poética en una obra con esta pretensión más íntima, pequeña e intensa. Justo por eso, las elecciones deben ser muy precisas, como en esta canción.
En el plano musical, María de mis alquimias es una balada-rock, sencilla, al sintetizador con sonido de piano. Un piano que sólo marca los acordes, casi sin adornos, algo poco habitual en Briseño. Sólo al final entra un sonido de cuerdas tras el piano (aunque hecho en el mismo instrumento, gracias a sus posibilidades tecnológicas), que aumenta la carga emotiva de la pieza, que, como todas las del disco El conexionista, está grabada en vivo.
Así, María de mis alquimias es una canción poco pretensiosa, pero con un sentido poético pocas veces alcanzado en un compositor del rock mexicano.

3 comentarios:

  1. Estimado Pingüino, exquisita canción del buen Memo, no entiendo porque no tiene comentarios, (ni míos) y aprovechando esta estrofa:
    Espectador
    del ritmo del planeta,
    llevo la huella
    de tu compañía
    en mi arena,
    a flor de brillo.
    Te deseo de todo corazón, un excelente año 2015, que todos tus propósitos se cumplan y que después de la buena salud y la familia aun te de tiempo para seguir Posteando, ya llevas mas de 5 años en el aguante.
    Abrazos amigo.

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  2. Igualmente, amigazo Margarito, y por supuesto que seguiré dándole a esta labor, por placer y por ganas de aportar, aunque sea el mínimo grano de arena que pueda poseer...
    Y por cierto, perdón por el colgón con los posts y el programa de radio con tu participación, pero esta época es complicada para mí en la chamba, y simplemente no ha habido tiempo. Pero bueno, ahora al fin me llegaron vacaciones, y tras un descanso que necesito tomarme, volveré con más bríos y espero que también con más tiempo.
    Un gran abrazo para ti (y por supuesto también para los fieles lectores y escuchas), y muchas gracias por todo tu apoyo. Salud, y feliz año.

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  3. Ah, y por cierto, con este comentario tuyo ya sólo queda una sola rola sin comentarios en toda la lista: "Semillas de girasol", uno de los bonus tracks. Pero ya llegará, supongo...

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