martes, 18 de mayo de 2010

18. EL HUERTO

Letra y música: Roberto González.
Intérprete: Roberto González, Jaime López y Emilia Almazán.
Disco: Roberto y Jaime. Sesiones con Emilia.



¿Y con qué fin
toda esta dialéctica en historia?
¿Para qué ir al paraíso estando muerto?
¿Para qué alcanzar a la gloria estando vivo,
si la gloria está muy lejos de este huerto?

Todos juntos
—afirman los que saben de distancias—
llegaremos al final de la estructura,
escultura de cadáver y concreto,
a posarnos al final de la cultura.

Hay también
quien afirma que tan sólo es sufrimiento,
soportable nada más en el olvido;
que el que canta va buscando algún sediento
para echarle encima su vaso vacío.

Yo no sé
hasta dónde se resiente lo vivido,
pues saberlo es, simplemente, estar ya muerto;
seguiré siempre cantando lo prohibido
y gozando de los frutos de este huerto.

¿Y con qué fin
toda esta dialéctica en historia?
¿Para qué ir al paraíso estando muerto?
¿Para qué alcanzar la gloria estando vivo,
si la gloria está muy lejos de este huerto?



Algunas canciones del rock, pocas, alcanzan la categoría de himnos, auténticos puntos claves, que resumen una época, un espíritu, una generación. Se me ocurren All you need is love de los Beatles, My generation de The Who, Flowers in your hair de Scott McKenzie, Blowin’ in the wind de Bob Dylan, etc. En el rock mexicano son aún más escasas, pero sin duda alguna El huerto de Roberto González es una de ellas. Obviamente se trata de la canción cumbre de Roberto González, donde alcanza su nivel poético más alto. Pero si algo caracteriza esta canción es la profunda inteligencia que refleja. La pregunta retórica inicial, que recuerda “¿por qué el ser y no la nada?” de Heidegger, ya nos anuncia que estamos ante una canción altamente intelectual, filosófica, como si González revisara a Hegel, pero desde el momento histórico mexicano de los 60’s y 70’s, la herencia hippie y contracultural, que incluye, por supuesto, el 68 de Tlatelolco. Si al hablar de Los amores de Tato de MCC la llamamos canción ontológica, sin duda alguna esa condición era más lírica; en cambio, en El huerto la reflexión sí es plenamente filosófica, una revisión profunda del sentido de la existencia. Roberto González se lo plantea una vez más, y la rola no es más que el proceso mental y literario que trata de responder la duda ontológica, la duda metódica de Descartes, pero desde un plano que al final se acerca más al carpe diem de la filosofía grecolatina y la poesía prehispánica nahua. Así, la revaloración del goce, ya no centrada en las flores, los cantos y los amigos como en los aztecas, sino en los placeres contemporáneos, es la esencia fundacional de El huerto. Por su lado, la oposición a la idea de la recompensa ultraterrena judeocristiana es importante; la valoración del aquí y el ahora no es más que una toma de conciencia de la responsabilidad de la vida propia. Una sola vida, un solo momento: hay que gozarlo. De esta manera, Roberto González opta, y nos entrega su elección: como no hay certezas luego de la duda ontológica, lo único razonable, más allá de cualquier moral castrante, es agotar “la savia de la vida”, como decía Thoreau.
Pero toda esta profundidad del fondo nos la entrega Roberto González a través de un amplio cuidado formal, poético. Como dijimos, la interrogación retórica es la figura literaria de toda la primera estrofa, la del planteamiento. En las dos siguientes, González nos muestra las posturas opuestas, que han intentado responder esta angustia existencial, la oposición histórica que Umberto Eco analiza en Apocalípticos e integrados. Y en la cuarta estrofa, Roberto nos entrega su propia duda, y su conclusión. Pero todo esto a través de un lenguaje lleno de imágenes bellísimas y modernas, como la de la extraordinaria revisión del papel del músico (“que el que canta va buscando algún sediento, para echarle encima su vaso vacío”). Así, González se posiciona, y con él, su idea del arte, su poética: ni apocalíptico ni integrado, sino abierto a la valoración de lo fugaz, de lo auténticamente bello (como en La belleza de Luis Eduardo Aute), sin esperanzas religiosas, políticas ni metafísicas vacías, sino con el destino propio en las manos. Pero no renuncia a la duda ni a la angustia existencial, que proseguirán en sus apariciones, en sus acosos, o al menos eso sugiere la decisión de cerrar la rola con la estrofa inicial, justo porque ese proceso contradictorio es la esencia de lo humano, de lo real, sobre todo para el artista y el sensible. Ese eterno retorno nietzscheano, interno, es lo propio de quien siente, de quien opta por “vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido” (otra vez Thoreau).
La música de El huerto es cercana a la trova, principalmente por su esencia acústica, pero el arreglo más rockero la diferencia claramente, sobre todo con las apariciones de los extraordinarios coros de Emilia Almazán y la estupenda armónica de Jaime López. La voz de Roberto González está en su mejor momento, y la canción fluye limpia, deliciosa.
Así, sin duda alguna El huerto es la canción filosófica, ontológica, más lograda de la historia del rock mexicano, y también el verdadero himno con el que el rock mexicano cierra una época, y abre otra, más crítica, ilustrada y artísticamente lograda.

18 comentarios:

  1. A mí también me parece que "El Huerto" es una de las grandes canciones mexicanas de cualquier género, hay otra versión grabada por La Nopalera en su disco "Tremendo alboroto" con un arreglo de dos guitarras acústicas y voz, las dos versiones me gustan.

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  2. Cierto, amigo Ariel, no recordaba esa versión de La Nopalera. De pronto uno tiene tanto material (y no sólo en español ni de rock), que para volver a oir un disco pasan hasta años...

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  3. Hola Pingüino, pues sigo embobado con tu trabajo, de esta canción hay una versión Punk de un grupo español llamado Disidencia, igual está chida, aunque me quedo con la versión original. Saludos y sigo en la lectura.

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  4. Muchas gracias, Fabiancito. Esa versión que mencionas sí que la desconozco, y de hecho me sorprende que un grupo español conozca esta rola, marginal para los propios mexicanos... Pese a que el punk nunca me ha entusiasmado demasiado, te agradezco mucho el dato.

    Saludos.

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  5. En la versión de la que habla fabiancito, Disidencia le cambio el nombre a la de Roberto. se llama ¿con qué fin?, por si no la encontraban, y está en el disco Antología Poética, en realidad es muy similar sólo que con guitarra eléctrica, un solo al final y con acento eshhpañol. Saludos. Búsquenla en Grooveshark.com para que la puedan oír.

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  6. Muchísimas gracias por el dato, mi buen Anónimo, así podremos cotejarla todos.
    Muchos saludos.

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  7. Hola pingüino, tambie existe la versión de "un viejo amor"

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  8. Cierto, estimado Simón, muchas gracias por el dato.

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  9. Impecable rola, que cuestiona sin decirlo abiertamente la existencia de Dios
    y que nos enseña que la vida es ahora, y que sufriéndola o no, la vamos a pasar.
    tengo 2 hijas que ya van en la universidad y durante toda su vida crecieron escuchando esta música, ya de grandes tomaron el Rock, vamos a decirle indy como lo suyo y escuchan a The Cure, Nirvana, Smashing Pumkins, the pixies, Radiohead y un buen de grupos nuevos, que la neta yo ni conocía y que por ellas he aprendido a escuchar, (recuerdo un día bajando un disco de los Smashing, el cuate del blog decía que era un disco infaltable en cualquier colección y que si alguien no lo conocía era porque hacia 20 años fue llevado por extraterrestres y acababan de regresarlo, chin así me sentí) el punto es que ya en casa no podía escuchar mi música, porque no les gustaba, y el rock progresivo que es mi pasión las duerme!!
    Así que un día llegaron corriendo y me llevaron en chinga a un concierto Rupestre que se daría en San Cristóbal Ecatepec y que era gratuito allí nos fuimos mi esposa y mis hijas bien temprano a la explanada de San Cristobal, y el primero que empezó ese dia fue el Roberto Gonzalez y con cual fue? Exacto el huerto!!, ese día estuvieron:
    Roberto Gonzalez
    Carlos Arellano
    Gerardo Enciso
    Rafael Catana
    Armando Rosas
    Jose Cruz
    Baby Batiz
    Nina Galindo
    Jaime Lopez
    Vaya cartel por supuesto aguantamos hasta las 2 de la mañana que termino de cantar el Jaime Lopez, después de ese concierto cambiaron su actitud radicalmente y ahora ya mezclan sus canciones con las mías, así llegan estas rolas a las personas directamente y las atrapa.

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  10. Interesante lo que dices del cuestionamiento de la exitencia de Dios, estimado Margarito. Yo no lo interpreto así, pero sería muy interesante si pudieras explayarte en tu interpretación.
    Muy buena la anécdota de tus hijas. Supongo que a los que nos vamos haciendo veteranos del rock nos ha pasado ya varias veces esto con los chavos, ya sea con parientes directos, indirectos, alumnos, hijos de amigos, etc.
    Y comparto tu pasión por el rock progresivo, hasta la fecha el subgénero que más me gusta, como ya conté por ahí. Perdón por volver a aprovechar el punto, pero de las 105 canciones de la lista, sólo 10 son del progresivo, y de hecho el instrumental, mayoritario en el progresivo mexicano, es una de las exclusiones. Lo señalo para mostrar una vez que de plano se equivocan completamente los que insisten en señalar la influencia del gusto personal en esta lista. Este blog busca exactamente lo contrario: que sean los méritos musicales y letrísticos de las canciones, su calidad, el único criterio de selección y calificación, méritos que develan los rigurosos y profesionales métodos de análisis de los autores de teoría del arte en que me baso.
    Muchos saludos, estimado Margarito, y muchas gracias por el interés y los estupendos y generosos aportes.

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  11. Estimado Pinguino, en esta rola las palabras huerto, paraíso, gloria son sacras y lo que yo entiendo es “para que ir al paraíso estando muerto” en la religión la creencia es según como te portes será a donde tengas que ir, cuando mueres el ir al paraíso, es también convivir con Dios, y entonces cuando declaras el “para que”, quiere decir que no te importa lo que haya después de la muerte, porque no crees que realmente exista Dios.
    Y en esa creencia cuando declara “el que canta va buscando algún sediento para echarle su vaso vacio,” se entendería que si yo le pido que me reconforte el no tiene como hacerlo religiosamente hablando porque no cree.

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  12. Estupendo comentario, amigo Margarito, con una interpretación absolutamente válida. La polisemia del arte es su riqueza, y uno de los sentidos de estos blogs es permitir la confrontación de interpretaciones, para que así todos nos enriquezcamos. Yo doy el pie, y espero proupestas distintas que nos permitan ver las rolas desde varios ángulos, así que tu aporte es significativo para esta idea. Mil gracias.
    Un abrazo.

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  13. Encuentro una analogìa entre el intelecto y el huerto, el autor cuestiona el sentido de la existencia, pero se saborea sus vivencias. Es la interpretaciòn que encuentro.

    Ismael Monroy

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  14. Coincido, estimado Ismael, aunque yo no lo veo limitado sólo al intelecto, sino a todo tipo de placeres, hasta los más mundanos...
    Gracias por la visita y los comentarios. Saludos.

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  15. Qué tal Pingüíno, te comento que ayer en la Cineteca vi el documental "Rupestre", muy interesante. Obviamente recordé tus blogs, porque participan varios músicos de tu lista. ¿Ya lo viste? Un buen recordatorio y homenaje a la excelente música que se ha hecho en este pobre país, a pesar de todo. Saludos

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  16. Desafortunadamente no sólo no lo he visto, sino que dudo que pueda verlo en fecha próxima, amigo Daniel, porque los que no vivimos en la capital padecemos inevitablemente ese penoso aislamiento cultural propio del centralismo mexicano. Pero bueno, sí leí el libro "Rupestre", dado que se consigue en internet en PDF, e incluso me hicieron el honor de citar texto de este blog y mencionarme, cosa que ya conté -y agradecí- por ahí. Coincido contigo que estos esfuerzos del libro, el cancionero y la película ayudan a difundir esta música extraordinaria, algo que, desde mi limitado alcance, intento emular con estos espacios...
    Un abrazo.

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  17. Acabo de descubrir a Roberto González gracias a un profesor de la universidad, me arrepiento por no haberlo escuchado antes. Aprovechando el momento por el nobel de literatura a Dylan, y sin dudar de su trascendencia, me introduzco en la complejidad de las letras, veo en la estrofa un recurso subestimado por todos, más allá de si el premio era meritorio o no. El huerto es como mencionas un gran himno, capaz de someter a cualquiera a un análisis profundo de lo que es en uno mismo con sus palabras. Felicidades por tu post, lástima que apenas descubrí tu blog, saludos.

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  18. mil gracias por tus palabras, estimado Luis Angel, y me alegra mucho que hayas descubierto el blog (nunca es tarde). Y por cierto, también me alegra que personas como tu profesor sigan llevando a la gente más joven a conocer este rock tan valioso.
    Muchos saludos.

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