jueves, 20 de mayo de 2010

26. CORREDOR CALLEJERO

Letra, música e intérprete: Gerardo Enciso.
Disco: A contracorriente.



Un lugar donde pasarla bien…
Me siento apagado,
como un cerillo apagado.

Hay un bar en la esquina.
Tomas solo, y eso está mal.
Cruzas la esquina, escuchas rock,
y eso va mal.

Entonces, te vuelves pelota, y rebotas
de aquí para allá,
corredor callejero,
y te preguntas:

¿Hay un lugar donde pasarla bien?
Corredor callejero.
¿Hay un lugar donde pasarla bien?
Corredor callejero.
¿Hay un lugar donde pasarla bien?

Las nenas te miran de arriba a abajo,
y sus hermosas pestañas
se cierran como persianas.
Oh, nena, ¿cuándo vas a abrir las persianas?

Un lugar donde pasarla bien…
La ciudad te pertenece,
o perteneces a la ciudad,
corredor callejero,
y te preguntas:

¿Hay un lugar donde pasarla bien?
Corredor callejero.
¿Hay un lugar donde pasarla bien?
Corredor callejero.

Soy un corredor callejero.
Me siento apagado,
como un cerillo apagado, nena.
Un lugar donde pasarla bien…

¿Hay un lugar donde pasarla bien?
¿Hay un lugar donde pasarla bien?


Como ya hemos visto, Gerardo Enciso nos tiene acostumbrados a la expresión rebelde, irreductible. Así lo demuestran rolas como Lunas de neón, Daga o la ya revisada Parada suprimida. Pero Enciso tiene un lado más frágil, en el que parece derrotado, como si asumiera el aparentemente paradójico verso de José Martí: “hombre en la tierra, mi deber concibo./Nadie hará más, luchando como bueno”, insólito cuando se recuerda que fue un libertario, pero lógico si entendemos que todo ser humano se cansa, se quiebra a ratos. Gerardo Enciso padece esta misma desazón, y crea estupendas canciones bajo ese ánimo, como Torres de babel, A contracorriente y En brazos del olvido. Pero sin duda la rola más sentida, más doliente por esa fragilidad, es Corredor callejero. En ella, Enciso se muestra completamente, asume la debilidad, el fracaso, la soledad más pura, la necesidad urgente de calor, de afecto. Una y otra vez la letra señala la urgencia de un refugio, de una guarida, de un alivio. Y sin gran trascendencia: sólo “un lugar donde pasarla bien”. La letra es bastante sencilla. Lo importante es su función catártica, el desahogo ante tanto desamor, tanta frialdad, tanto aislamiento. Pero no por ello es una rola desequilibrada, porque hay un cuidado importante de no resultar evidente; hay un manejo de la elipsis y la alusión, muy adecuados porque hablamos de un dolor suave, pero permanente, que nunca se extingue. En ese sentido, Enciso muestra mesura en las imágenes. Sólo inserta una frase más transparente: “me siento apagado, como un cerillo apagado”, pero la coloca hábilmente entre versos más opacos, en un correcto manejo de los distractores, para usar el término de Guillermo Samperio. Así, la emotividad, piedra angular de Corredor callejero, se equilibra con el cuidado formal, mientras que la riqueza del fondo la da el tema mismo.
Gerardo Enciso escoge un lenguaje mucho más común, porque la función catártica de la rola así lo requiere, y resulta más accesible para el escucha, que puede identificarse de forma más directa. No obstante, no faltan las figuras poéticas profundas y hermosas, como lo prueba la quinta estrofa. Podemos ver, entonces, que poesía y lenguaje transparente no se oponen, si se manejan adecuadamente, como bien señaló Gabriel Zaid en su ensayo sobre José Emilio Pacheco, llamado El problema de la poesía que sí se entiende.
La música de Corredor callejero se basa en el curioso estilo de tocar la guitarra de Enciso, que ya mencionamos, un punteo rítmico de dos o tres cuerdas, pero que se nota poco en el arreglo del disco A contracorriente (la canción ya era conocida por su versión sólo con guitarra acústica, grabada en Radio Educación), y que ha usado en varias canciones, como la ya analizada Los tiempos cambian. La melodía de Corredor callejero se acerca a la balada-rock, pero la voz enérgica de Enciso, más los cambios de ritmo —sobre todo del estribillo—, le imprimen un fuerte aire rockero. Sólo al inicio la voz es suave, leve, como el ánimo casi “humilde”, apagado, del protagonista. Pero se agitará conforme se detalla el dolor interno y la urgencia de alivio de la letra, muy atinadamente. Por su parte, si bien el arreglo de todo el disco resulta un tanto liviano (mejoró muchísimo en los dos siguientes, Cuentos del miedo y Tarará), y le restó potencia —sobre todo por el timbre de los teclados—, no tanto como para resultar desafortunado.
Así, Corredor callejero es una canción intensa, de dolor auténtico, del peor dolor, el que no mata de golpe, pero va desgastando, borrando las emociones. Una de las canciones más catárticas del rock mexicano.

17 comentarios:

  1. Excelente reseña amigo !!!

    El master Enciso es genial en sus composiciones y su musica cumple perfecto con su cometido.

    Acabo de encontrar tu blog y desde ya se ve interesante.

    Gracias por tomarte tu tiempo con reseñas de calidad

    Saludos desde Monterrey

    ResponderEliminar
  2. Estimado Anónimo:

    Muchas gracias por tus palabras. Espero que sigas aportando tus comentarios, que, como los de todos, enriquecen y finalmente le dan sentido a este espacio. Y si puedes y quieres, fírmalos con un apodo (si es que no quieres usar tu nombre), para poder reconocerte entre los demás comentaristas (sonó muy futbolero) del blog.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Gran reseña mi cuate y totalmente de acuerdo contigo en que, el mayor valor de la canción está en su capacidad para inducir a la catarsis, en comunicar el sentimiento de desazón con mucha intensidad.

    ResponderEliminar
  4. Gracias, amigo Ariel. Cantar esta rola de noche en un cuarto con la luz apagada, cuando pasaba una mala época, es uno de los mayores desahogos que he vivido...

    ResponderEliminar
  5. gran rola de gerardo enciso, exelente reseña y un dia de estos tambien la tocare en la noche en la oscuridad, esperando encontrar un lugar donde pasarla bien. gracias por dedicarle tiempo a esta musica .

    ResponderEliminar
  6. Gracias a ti por la generosidad de tus palabras, estimado lalorock. Y te recomiendo mucho la experiencia del canto a oscuras de esta rola. El alivio es absoluto.
    Muchos saludos.

    ResponderEliminar
  7. Una de las primeras rolas que me enseñe a pulsar en la guitarra. Buenos recuerdos de finales de los 80's. En el estribillo no hay nada mejor que gritarlo desesperadamente para ver si alguien en la cercanía de la multitud...logra escuchar.
    Una pregunta Pingüino Elemental, ¿cuánto tiempo te tomo hacer este trabajo?.
    Te felicito. Gracias por el aporte.

    ResponderEliminar
  8. Gracias a ti por las palabras, estimado Armando. Este blog me llevó casi 6 meses de trabajo. Una buena parte lo hice un unas vacaciones, así que avancé significativamente. Al terminar las vacaciones se complicó un poco por la chamba, pero en los tiempos libres lo fui puliendo. No sólo hubo que hacer los análisis, sino la primera elección, el proceso de calificación, los análisis, la corrección, la búsqueda de las imágenes, subir las rolas al host, editar las entradas, y publicar al fin, más varios días de correcciones finales, así que fue realmente una buena chambita... Si a eso se le sumas que tuve que aprender a hacer blogs (no sé demasiado de computación), incluyendo algo de código fuente, diseño, etc., realmente en horas fue muchísimo. Ojalá haya valido la pena.
    Muchos saludos.

    ResponderEliminar
  9. Orales, mi Buen pinguino suave la avena, El corredor callejero, uff!! En mis años mozos me dedique al atletismo era “un corredor callejero” literalmente, corrí muchas carreras y maratones nada excepcional solo me gustaba y corría en las mañanas al medio día, por las noches, con sol, nublado, lloviendo, en la calle, en la montaña, en el deportivo y esta rolita me acompaño durante largo tiempo, y mis frases preferidas son “Oh, nena, ¿cuándo vas a abrir las persianas?” y “hay un bar en la esquina, tomas solo, y eso está mal.” y siempre he pensado que pa que tome solo va estar cabron, pero....

    Gerardo Enciso y el Poder Ejecutivo, pa su mecha hace cuanto fue?, desperté hoy y sentí que pasaron 30 años, por primera vez venían al DF estaban presentando su disco “a contracorriente” y en una de sus presentaciones fue en Rockotitlan y ese día tocaron con un grupo que se llamaba NEON?? y ahí que vamos mi compadre y yo, chale había un buen de chavos y pos que entramos y empezó el Gerardo, y la neta no cabían en el escenario y nosotros bien emocionados y pos nada apenas acabaron su programa y nadamas mi compadre y yo gritando otra, otra, otra y pos nada, pinches chamacos ojaldras querían ya ver a su Neon, cabrones desperdiciaron al Poder Ejecutivo, y bien peinados que nos salimos dejándolos con su grupo y su oleo, oleo, ole.

    ResponderEliminar
  10. Ja, ja, comprendo perfectamente tu frustración en la anécdota que cuentas, estimado Margarito. De esas me tocaron varias, y no me extrañaría nada que de hecho esas cosa pasen más ahora, por el peso que han adquirido los grupos nuevos más comerciales, y por el envejecimiento mismo de los grandes rockeros de antes. Por eso mismo nunca me han gustado los festivales que presentan músicos de dulce, de chile y de manteca. Prefiero la unidad generacional, rítmica o temática, para que no se den estos desajustes lamentables. ¿Te imaginas lo que fue aquel célebre concierto en que las adolescentes gritonas exigían al grupo principal, Los Monkees, mientras tocaba ese negro telonero raro llamado Jimi Hendrix?
    Por otra parte, tenemos un nuevo gusto en común, estimado Margarito, porque trotar también ha sido siempre uno de mis placeres, aunque yo lo hacía en solitario, y compitiendo sólo contra mis propias distancias. Nunca lo relacioné con esta rola, supongo que me acordaré de ahora en adelante...

    ResponderEliminar
  11. Seguro que si mi estimado Pingüino, otra rola que me recuerda esos ayeres de corredor es “Lunas de Neón” del Enciso pues, pa´chingarla otra vez neón (pero este neón si me pasa un resto, jejeje)

    A darle una mordida al tiempo
    y rumiarlo tan siquiera
    cortar una rebanada de ola
    y tocar con una guitarra de arena
    que me des un beso
    para guardarlo entre tus cartas
    y atrapar tu voz en mi mano
    pero mis tenis se siguen
    hundiendo en el pavimento
    cuando llego a mi casa de nube
    entre las lunas de neón
    en esta pinche selva de concreto
    entre las lunas de neón
    la noche esta cayéndose a pedazos
    pero mis tenis se siguen
    hundiendo en el pavimento
    cuando llego a mi casa de nube
    entre las lunas de neón
    en esta pinche, selva de concreto
    entre las lunas de neón
    en esta pinche, pinche, selva de concreto
    entre las lunas de neón
    la noche esta cayéndose a pedazos

    “Gerardo Enciso con el poder ejecutivo (1988)”

    el halcon
    radio
    yo te besare
    corre, corre
    espejo roto
    lunas de neón
    aire
    presentación
    a contracorriente
    parada suprimida

    “de a solapa”

    los tiempos cambian
    en brazos del olvido
    el fantasma de canterville
    bulldog blues
    amo a mi país

    aquí te dejo ese casete, http://www.megaupload.com/?d=T845BDOP esta bien fregón, que lo disfrutes!!

    ResponderEliminar
  12. Estupendo, amigo Margarito, mil gracias por el material compartido. Y por cierto, en mi otro blog está el análisis de "Lunas de neón" (por cierto, ¿ya lo visitaste?).
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Me di una vuelta a tu otro Blog, pero solo vi una parte del Tren de Guanatos, en cuanto termine de deleitarme aqui, por alla nos escribimos, un abrazo y Suerte, Siempre!!.

    ResponderEliminar
  14. Estupendo, amigo Margarito, esperaré tus comentarios y excelentes aportes con mucho agrado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Esta es mi canción favorita del ranking, donde la descubrí. Al igual que ustedes (Margarito y Pingüíno), me gusta mucho correr, y con esta rola, el placer es mayor. Pero además, me identifico porque habla de esa melancolía sabronona del "caminante de raza, solitario fatal, perdedor glorioso" como Fabio Morábito calificó a su amigo Luis Ignacio Helguera en su prólogo del excelente libro Murciálago al mediodía. Ahi va uno caminando, solitario, entrando en bares dizque para ligar, pero sin éxito porque uno es más bien torpe, tímido, o excesivamente considerado ("con qué derecho la molesto"). Nomás se queda uno suspirando por las nenas que te miran de arriba a abajo y cierran sus hermosas pestañas. Pero ahi va uno de necio, repitiendo los mismos patrones, porque a pesar de los resultados frustrantes, como que nos gusta ese papel de solitarios melancólicos, jaja! En fin, gran trabajo, Pingûino, buscando cosas de Jaime López caí aquí y he descubierto varias joyitas, además es un gusto leer tus reseñas, cosas bien escritas, sustanciales y con ortografía impecable. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buen comentario mi estimado Albarran, y si esas noches de bares también presentes como dijera el Sabina, “derrochando la bolsa y la vida la fui, poco a poco, dando por perdida”, los excesos siempre cobran factura, el por eso cuando uno llega al punto de “Hay un bar en la esquina, tomas solo, y eso está mal” es porque ya fuiste, un fuerte abrazo!!

      Eliminar
  16. Muchas gracias, estimado Daniel, y espero que tus visitas y comentarios por aquí y los otros espacios prosigan.
    Muchos saludos.

    ResponderEliminar