martes, 18 de mayo de 2010

13. LAS MUJERES SOLAS LO HACEN

Letra, música e intérprete: Jaime Moreno Villarreal.
Disco: Sin editar en disco. Grabada para
Radio Educación.


Es hora
de irte a acostar.
La música de agua que te escurre al andar,
se anima en tu cama;
las sábanas hablan
de un día que pasa
y otro que vendrá.

Tu cuarto
pretende ignorar
las grietas del techo, que no dejan de espiar.
Tus manos amasan
el fin de la trama
de un día que pasa
y otro que vendrá.

Y siempre
olvidas echar la llave,
el gas no lo cerraste,
el foco brilla aún.

Es duro
tener que marcar
el número que no quieres recordar.
Tu miedo rebasa
el ansia lejana
de un día que pasa
y otro que vendrá.

Memorias
que nunca se van;
te siguen rondando, no te dejan en paz.
Rompiste una taza;
romper es la gracia
de un día que pasa
y otro que vendrá.

Y nunca
pudiste hilar dos palabras,
¿por qué hiciste esta llamada?
Nadie contesta aún.

Gotas para los ojos,
valium y Mejoral.
Gotas para los ojos
de cristal,
de cristal.

Quisieras
ir a caminar,
un cine, un café, una copa en un bar,
un rojo de brasa
que espanta el fantasma
de un día que pasa
y otro que vendrá.

La calle,
la seguridad,
al vago, a la loca, a la mujer de hogar.
Persigues tu causa,
perdida en las llamas
de un día que pasa
y otro que vendrá.

Y siempre
olvidas echar la llave,
el gas no lo cerraste,
las mujeres solas lo hacen
cuando el foco brilla aún.

Y nunca
pudiste hilar dos palabras,
¿por qué hiciste esta llamada?,
las mujeres solas lo hacen
cuando nadie contesta aún.

Nadie,
nadie...


Cuando hablamos de Ella de Carlos Arellano y ¿Qué vas a hacer? de Iván Rosas vimos dos ejemplos del tratamiento del rock mexicano al tema de la soledad femenina, y su terrible impacto en una sociedad que se burla de la soltería de la mujer, o presiona para que se tengan hijos, al volverlo el único sinónimo posible de la feminidad. Pero Las mujeres solas lo hacen de Jaime Moreno Villarreal la manifiesta de una manera aún más cruda, descarnada, quizá porque centra mucho más la letra en la presencia, como fantasma opresivo sin compasión, del recuerdo del hombre que se fue, que desencadenó la soledad, e impide la culminación del proceso de duelo y, por lo tanto, vuelve inalcanzables la resignación y el olvido. La terrible llamada que nunca logra nacer, justo por la obviedad de su incorrección, atosiga la mente, las noches impías, impide el descanso, el respiro, lo que recuerda la rola Mudo auricular de Lucerna Diogenis, pero aquí desde el otro lado, desde la mujer que sabe que, si la concreta, sólo recibirá oprobio, rechazo. En ese sentido, se acerca más a Solares baldíos de Rockdrigo, sólo que aquí el que se fue es quien está del otro lado de la línea, ubicable, y por eso mismo paradójicamente más inalcanzable. Y este infierno cotidiano tiñe, ensucia un día tras otro, sin tregua, como subraya Moreno Villarreal con la figura retórica de conversión, es decir, la repetición permanente de la última parte de las estrofas principales (“de un día que pasa y otro que vendrá”). De esta manera, crece la sensación de asfixia, de encierro emocional, enfermizo. Las gotas para los ojos, como el valium y el Mejoral, representan esa condición insana, vieja, acabada, esa a la única que aspiran “las mujeres solas”, derrotadas “cuando nadie contesta aún”. El cuartucho desolado, con el foco pelón permanente, esconde, sin embargo, un amago de escape, pero terrible: “y siempre olvidas echar la llave, el gas no lo cerraste”, de una mujer que pareciera anticipar la de Mujer en la barranca del mismo Moreno Villarreal, y también la de la ya revisada Polvo en los ojos de Real de Catorce, pero que en esta caso nadie recordará.
Las imágenes poéticas de Las mujeres solas lo hacen son más bien transparentes, pero al mismo tiempo muy sutiles. Como suele ocurrir con Moreno Villarreal, los tropos sugieren, insinúan, y en este caso la crudeza no está en los elementos estilísticos aislados —las imágenes son delicadas, tenues—, sino en el conjunto, en sus connotaciones, realmente dramáticas. Y como dijimos, la forma, sobre todo la estructura, es casi regular, muy cuidada. Una vez más, Moreno Villarreal nos entrega un maravilloso poema, esta vez emocionalmente intensísimo, doloroso, de una gran tristeza.
Si mencionamos en otro post la fuerza con que Moreno Villarreal ejecuta al piano solo muchas de sus rolas, en Las mujeres solas lo hacen llega al máximo. Si en El apagón impresiona su fluidez, su ritmo, o en Feliz lo juguetón de su estilo, en Las mujeres solas lo hacen es el poder, la intensidad creciente del aporreo, casi desesperado, lo que imprime a la música un ímpetu (entendido en el sentido del Sturm und drang de Goethe y otros poetas; es decir, exaltado, apasionado) que conmociona, y que refleja certeramente la ebullición interna de la protagonista. Por su parte, la aguda voz de Moreno Villarreal suena férvida, como un narrador testigo que transgrede la frontera con su personaje, de pura compasión (que a ratos parece algo de repugnancia, de “vergüenza ajena”).
De este modo, Las mujeres solas lo hacen devela un mundo exhausto, agonizante de dolor, una soledad insoportable, que distorsiona la razón de su protagonista, como en el cuento Comillas ratas comillas de Gustavo Masso, pero aquí desde el aislamiento absoluto, en el que el recuerdo y la conciencia del abandono son el verdadero infierno, total, inexorable. Una canción fuerte, maravillosa, de potentísima sensibilidad poética.

6 comentarios:

  1. Esta rola no la conocía hasta ahora, pero tiene el estilo fino e inteligente de Moreno, no agrego más a lo que dices sobre este compositor fuera de serie, pero recuerdo "El boiler" que canta Nina Galindo y otra gran canción sobre la soledad femenina que se llama "Canción de invierno" de Silvio Rodríguez, seguramente la conoces.

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  2. Tienes razón, Ariel. De hecho yo creo que "Canción de invierno" tiene uno de los arreglos más ambiciosos que ha grabado Silvio. Obviamente también podríamos incluir un auténtico clásico: "Penélope", de Serrat (pese a que de tanto oírla a muchos les harta, pero obviamente ese no es problema del autor).

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  3. Buena rola y con tu gran elocuencia estimado Pingüino, haces que uno la digiera mejor, he estado ecuchando al buen Jaime Moreno y todavía no me llega como fue el caso de Ivan Rosas que a la primera escuchada ya sus canciones las tarareo, supongo que como JMV es mas poético y su música mas refinada me cuesta trabajo entenderla, lo mismo me pasa con el buen Guillermo Briseño, solo algunas rolas de muchísimas que tiene me laten.
    Aquí les dejo el disco http://www.megaupload.com/?d=67SSCEXW
    Jaime Moreno Villarreal - Uno no es ninguno (1986)
    (tomado de los carnales de http://sangrepesada.blogspot.com” viene hasta la rola 8, la 9 y 10 fueron tomadas del blog del “Pingüino Elemental”)

    01.la escena me traspasa el corazón
    02.el Sinaloa
    03.los conquistadores
    04.feliz
    05.conejo blanco
    06.ay, mis hijos
    07.el pendiente
    08.botones
    09.las mujeres solas lo hacen
    10.se decolora

    Y seguire escuchándolo hasta que me aburra, si señor!!

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  4. Muchas gracias por el aporte y las palabras hacia mí, amigo Margarito. Y coincido contigo en que, al ser más complejo, Moreno Villarreal es menos digerible a la primera para mucha gente. Pero yo te aseguro que al escucharlo detenidamente, saldrán para ti todos sus extraordinarios méritos, que, como ya dije, lo hacen para mí el mejor letrista del rock mexicano.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. ¿Pueden poner un nuevo enlace al disco?

      Gracias.

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  5. Estimado Anónimo, ojalá el amigo Margarito pueda complacerte. Yo, por motivos ampliamente señalados de la sobrevivencia del blog, me veo obligado a no poder compartir el material.
    Suerte, y saludos.

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