jueves, 20 de mayo de 2010

27. LA GATA HIDRÁULICA

Letra y música: Guillermo Briseño.
Intérprete: Briseño, Hebe, Carrasco y Flores.
Disco: Viaje al espacio visceral.



Una gata
con las rayas al revés,
que cuidaba
cuatrocientos diez bebés,
calculaba
con los dedos de los pies
cuántos gatos
podrían aprender inglés.

Cuántos metros
le tomaría al tiempo
reconocer que no hay muerto
que pueda decir quién es,
y agregar una mirada
a su trabajo de nana,
pero muy de cuando en vez.

Una gata
de cuarenta días por mes,
atrapaba
ratas, autos y ciempiés.

Cuántos litros
le tomaría a un hombre
beberse del sur al norte
el trato que viste a un juez,
y agregar una mirada
a su trabajo de gata,
porque un gato no es un pez.

Un gato rompió el telón,
se corrió el encantamiento;
a escena, la humanidad;
al filo, la gata viendo.
Un gato rompió el telón,
se corrió el encantamiento;
a escena, la humanidad;
al filo, la gata viendo.

Una gata,
que arañaba su después,
masticaba
lo que hablaban sus bebés.

Cuántas vidas
le tomaría a un gato
trepar a la orilla de un plato
que a todos les sirva bien,
y agregar una mirada
a la siguiente mañana,
donde el hombre ve lo que es.


A lo largo de esta lista he resaltado la importancia de la búsqueda de la originalidad, por ser componente fundamental del verdadero arte. Hemos podido repasar varias canciones muy originales, auténticos logros de los rockeros mexicanos. La gata hidráulica de Guillermo Briseño es de las más logradas. Ya hemos revisado algunas canciones inspiradas en la Ciudad de México, tanto laudatorias como dolidas. Pero la alegoría magistral y simbólica de La gata hidráulica es sin duda alguna una obra maestra del ingenio, la inteligencia y la inspiración. Una canción profundamente imaginativa. Una fábula moderna, que si bien hereda la tradición de Rosas Moreno y Fernández de Lizardi, se emparenta directamente con la formalmente mucho más compleja y elíptica de Augusto Monterroso. Es impactante ver cómo las rimas juguetonas pueden connotar un fondo profundísimo, tan vivo y conmovedor, porque todos padecemos y traicionamos esa patria pequeña, esa madre de cemento y cables, ese hormiguero, esa gata gigantesca y relamida. Y todos sabemos cuánto la destrozan, y a la vez avivan y definen, nuestros apetitos, nuestras pulsiones, nuestra comedia humana. Es decir, animal, felina. Somos criaturas inconscientes y lapidarias, cachorritos salvajes y caníbales, o como dijera León Felipe, “el hombre es un insecto que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello”. O, siguiendo a Briseño, bebés de gata, víctimas y victimarios. Y la ciudad, impávida: “al filo, la gata viendo”. Briseño acude a la fábula simbólica para deslizar su crítica (ética, no moral; o mejor dicho, artística), a la manera de Piggies de los Beatles (específicamente de George Harrison, vale la pena resaltarlo), o en la trova, El Rey de las flores de Silvio Rodríguez y La boa, las rosas y las espinas de Gabino Palomares. Pero ninguno de estos ejemplos alcanza el nivel poético de La gata hidráulica, más cercano al de La oveja negra y demás fábulas del mencionado Monterroso, Álbum de zoología de José Emilio Pacheco o Bestiario de Juan José Arreola. Así, la letra de La gata hidráulica es prodigiosa; su sencillez casi de canción infantil engaña completamente, y exige un esfuerzo interpretativo amplio.
Para esta canción, Guillermo Briseño escoge una interpretación sólo al piano. Como dije antes, Briseño suele realizar arreglos llenos de notas, y sin duda se agradece ese esfuerzo, muy enriquecedor para su escucha. Pero cuando escoge el piano solo, como en Suburbia madre, Comparaciones (apariencias), Te digo, compañero o las Ausencias, suele concretar algunas de sus mejores canciones. En La gata hidráulica el piano parte con una figura introductoria fuerte, muy disfrutable, que amaina para introducir la voz y la letra. En los estribillos crecerá el forte y el uso del pedal de resonancia, para volver a la figura mayor, más cortada. Pero Briseño introduce aún otra parte, un segundo estribillo repetido, con función de glosa, que ensancha los límites de la melodía muy atinadamente. Y todo esto con el mejor momento de su voz, crean una pieza magnífica, enormemente disfrutable, aun si no se alcanza a comprender la trascendencia de su fondo, gracias a que la letra es una verdadera lección del manejo de la elipsis. Una maravilla.

8 comentarios:

  1. Eso mismo opino, Misterseando. Gracias por tu comentario.

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  2. Hablando de originalidad, no sólo la gata está en lugar privilegiado sino que me parece que todo el disco, un disco originalísimo y una de las joyas preciosas de nuestro rock

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  3. Cierto, amigo Ariel, y lo impactante es que se puede decir lo mismo al menos de los 3 ó 4 primeros discos de Briseño...

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  4. Estimado Jorge, como ya he explicado varias veces por ahí, lamentablemente las rolas no están aquí para descarga, porque los blogs que lo han hecho así han terminado cerrados por blogger, y no quise exponer este trabajo arduo y largo a ese riesgo, cuando, además, no es su objetivo esencial, sino el de difundir y analizar críticamente las canciones.. Yo hubiera deseado compartir el material, pero ni modo... En todo caso, buscándole, se consigue este disco en el ciberespacio.
    Suerte, y gracias por la visita y el interés.

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  5. Qué tal amigo Pingüino, aquí reportándome con una ligera corrección. En el segundo estribillo debe de ser "Un llanto rompió el telón" en lugar de "Un gato...". Por cierto, no sé si ya escuchaste el disco tributo a Briseño que salió en 2015 donde Sabo Romo hace una versión de este tema, ¿qué tal te pareció el disco? Un saludo afectuoso.

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  6. Un gustazo volver a leerte por aquí, amigo Juan (porque en tu blog te leo permanentemente, por supuesto).
    Tienes toda la razón en tu corrección. Una vez más, el oído me traicionó (orillado a ello por haber perdido todos mis LP's en una mudanza, como ya conté por ahí, así que he recuperado todo de manera virtual, sin portadas, y por tanto, sin las letras en su impresión oficial). Lo corregiré en cuanto pueda, gracias por avisarme. Afortunadamente el error no altera en nada lo escrito en el análisis, lo que es una suerte.
    Respecto al disco tributo, lo conseguí hace muy poco, así que no he tenido chance de escucharlo con calma, así que en cuanto lo haga, algo comentaré en el otro blog, lo prometo.
    Un abrazo, y gracias por tu generosidad de siempre.

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