jueves, 20 de mayo de 2010

28. 1ª CALLE DE LA SOLEDAD

Letra, música e intérprete: Jaime López.
Disco: 1ª calle de la Soledad.
También existe una versión de
Cecilia Toussaint, en su disco Arpía.


Tal vez te suene esta tonada como transistorizada,
entonada por la laringitis del escape,
pero así suena en la tatema cuando vas a La Merced.

Tal vez te suenen mis palabras a humedad ahumada urbana,
tan cascadas por la sinusitis que contraje,
pero te traje escaparates, ¡ya le va!, pa’ su merced.

Desde el taxi, recorriendo medio sueldo,
veo al sol detrás, viajando de mosca,
llegando tarde a la chamba a chambear,
en la 1ª calle de la Soledad.

Quizá te encuentres agüitado a media estaca, trago a trago;
oye, ¡buzo!, enlata tu gastritis —¡buena idea!—,
y si le pegas su etiqueta, a la fayuca llévala a vender.

Si ya tu chava no te pela, ponle a tus zapatos suelas,
que es consuelo andar con peatonitis, pie de atleta,
y si te cansas, en la esquina ponle un veinte al 03, ¿cómo la ves?

Mete un metro en el boleto anaranjado;
a media realidad, te bajas —¡qué país!—;
detrás del Palacio Nacional,
está la 1ª calle de la Soledad.

Tal vez te suene esta tonada como transistorizada,
entonada por la laringitis del escape,
pero así suena en la tatema cuando vas a La Merced.

Si ya tu víscera cardiaca cacarea, queja a queja,
la Doctora Corazón de perdis te remienda,
y si de a devis te desvela La llorona, pss… te hace bien.
¡Órale pues! Va de nuez:

Desde el taxi, recorriendo medio sueldo,
llevo al sol detrás, viajando de mosca,
llegando tarde a la chamba a chambear,
en la 1ª calle,
en la 1ª calle,
en la 1ª calle de la Soledad.


En el principio fue el rock’n’roll, que, al evolucionar, perdió el apellido, y se convirtió en rock, a secas. ¿Qué significó esa pérdida, más allá de la nomenclatura? Primero que todo, que la estructura fija de tres acordes en ritmo de 4/4 dejó de ser esencial, y poco a poco se fue volviendo compleja, amplió sus influencias y búsquedas sonoras, rítmicas, letrísticas. Pero la mayoría de los músicos vuelven de vez en cuando a la vieja estructura, tratando de incorporar variantes, pero conservando el espíritu rocanrolero original, fresco, vibrante, energético y circular. Así, podemos encontrar grandes rocanroles (y blueses) al estilo clásico entre los grupos más ambiciosos del rock. Ahí están I’m down, One after 909 o Revolution de los Beatles, Seamus de Pink Floyd, Hi, hi, hi de Paul McCartney, Roadhouse blues de los Doors, Rock and roll de Led Zeppelin, New York City de John Lennon, etc. Como ya explicamos, esta lista no toma en cuenta la época del rock’n’roll propiamente dicho en México, por ser casi exclusivamente de covers. Pero los músicos más modernos y de todos los géneros (incluido el progresivo) han acudido una y otra vez al rock’n’roll, innovando sobre lo clásico. Podemos citar Ojo de ballena y Apaga la luz de Guillermo Briseño, El feo de Rockdrigo, Oh, Dennys y El Zarco de Botellita de jerez, Rocanrolas domésticas, El enredo y Treintañeros de Carlos Arellano, La élite de Lucerna Diogenis, Cuentos del miedo de Gerardo Enciso, Blues de los 5 pesos de Tierra baldía, En México me quedo de Hebe Rosell, No y No hubo modo de Mamá-Z, Brindis por un difunto, Susana y Te regalo mi sombra de Roberto Ponce, El diablo y yo de Iván Rosas, Toca un rock’n’roll y Pájaro loco de Real de Catorce, El gato y Alguien de Roberto González, Juan Camaney de Trolebús, y un larguísimo etcétera. Y ni hablar de los grupos que todavía sustentan su música en el rock’n’roll tradicional, como Naftalina (que toca sólo covers humorísticos), El Tri y casi todo el llamado rock urbano.
Jaime López es de los músicos que más vuelven al rock’n’roll clásico. Rolas como Nunca me he llevado con el pizarrón (cover con letra libre de Johnny B. Goode de Chuck Berry), Puñalada trapera, Tengo la edad del rock’n’roll, Blue Demon blues, Me siento bien pero me siento mal o Caite cadáver así lo demuestran. Pero su obra máxima en esta línea es 1ª calle de la Soledad. Básicamente se trata de un rock’n’roll clásico en La Mayor —quizá el tono más usado en este estilo—, con la ligera variante de una bajada a Fa Mayor en los estribillos, que se regresa a la dominante. En esta rola, Jaime López juega una vez más con el lenguaje, uno de sus recursos más explorados, como ya vimos con Chilanga banda, y en otras canciones, como El Mequetrefe, Caite cadáver y El Malafacha. En 1ª calle de la Soledad nos presenta una estampa, una instantánea de la vida urbana, barriera, centrada en la supervivencia, con ciertos aires picarescos. La idea es sobrellevarla, resistir, envueltos en su lenguaje, su tránsito, y sobre todo la soledad, representada por el símbolo de la calle céntrica con ese nombre, que recuerda la obra de teatro El cuadrante de la Soledad de José Revueltas. Así, 1ª calle de la Soledad es una actualización rocanrolera de Sábado, Distrito Federal de Chava Flores, un pequeño paseo por ese purgatorio asfáltico que es la Ciudad de México, apasionante, límite y dolorosa. López recrea el léxico urbano, pero no al estilo lumpen de Chilanga banda, sino más enfocado a la clase media, que padece la burocracia, el caos, el trajín exprimidor de la chamba y los transportes repletos, la camisa sudada, las relaciones mediocres. Con humor, rima inteligente y original, más los juegos vocales y corales, López crea una rola profundamente energética, vivísima, chispeante. El desahogo de esa realidad conocida se logra con el ritmo y la letra lúdica, de gran inventiva y dominio del léxico citadino. Una más de las proezas lingüísticas de Jaime.
La música de 1ª calle de la Soledad es intensa, rica. Si bien acude al grupo de metales, no suena realmente fonky, sino rocanrolera pura, quizá por el extraordinario solo de guitarra eléctrica, de los mejores del rock mexicano, porque no se basa en su alto nivel de distorsión; al contrario, el efecto elegido es muy claro, así que la velocidad de sus escalas resalta de manera impresionante, en una ejecución técnica de una limpieza muy notable. Los metales hacen figuras, pero no solos, son de soporte, y mesurados, lo que también ayuda a que la rola conserve la línea rocanrolera. Y la voz de Jaime también es más limpia que otras veces, mucho más centrada en la interpretación apasionada que en los jugueteos guturales de otras canciones.
Así, 1ª calle de la Soledad es un rocanrolazo, redondo, impecable, una especie de guiño —sin ninguna intención— a otro fronterizo: Javier Bátiz (siento que mucho de su espíritu se ve en esta rola), que le recuerda lo que hubiera podido llegar a ser (y hacer), de no ser porque siempre fue sólo músico; enorme, pero sólo ejecutante, nunca verdadero compositor. Una verdadera muestra de ingenio absoluto.

6 comentarios:

  1. Con reseñas como esta, no dejas nada para el comentario, ya lo dijiste todo y de forma inmejorable, ya sabes lo que opino de las rolas de López, ésta confirma y reconfirma ¿Quién le llega al equilibrio entre letra y música que logra López?

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  2. Muchísimas gracias, amigo Ariel. Y como también ya sabes, coincido completamente en lo que dices de López. Para energía inteligente como la de esta rola, sólo Jaime con tanta regularidad.
    Un abrazo.

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  3. Un gran rock and roll de el maestro Jaime Lopez, donde se entrelaza la vida chilanga y el lenguaje citadino de la capital, digno de musicalizar alguna novela de Armando Ramirez.

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  4. Gracias por el comentario, amigo Lalorock. No obstante, yo creo que el buen Armando Ramírez está muy por debajo del nivel de López, justo porque en lo que en Armando es transcripción de la realidad (más o menos lograda, pero sólo transcripción), en Jaime es re-creación, develación de ángulos lingüísticos, poéticos y sociales mucho más refinados y profundos, bajo un control absoluto y atinadísimo de sus recursos. Al César lo que es del César...
    Muchos saludos.

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  5. arturo pabloo rocha23 de febrero de 2015, 12:39

    Esto ya es pasado, pero dicho sea de paso, el sonido de esta cancion me recuerda un poco al estilo de los talking heads en "fear of music".

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  6. Gracias por el comentario, estimado Arturo. Para ser sinceros, yo no le veo el parecido. Pero bueno, son opiniones.
    Saludos.

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