jueves, 3 de junio de 2010

84. ROJOS DE MARZO

Letra, música e intérprete: Roberto Ponce.
Disco: Sin editar en disco, grabada en
Radio Educación.


Tu falda de granada, las cinco por la tarde.
En nuestros abetos, escondida la mañana.
Los patos, el lago, tu risa temprana.
Hay tantos amores, como rojos de marzo.

Rojos de marzo en tu piel.
Rojos de marzo.

Mi loca guitarra deambula por los parques.
Antiguas ciudades se pintan en mi cara.
La gente nos mira como monigotes.
Tú quieres a varios, te lleno de flores,
la vida que exige volvernos a ver.

Rojos de marzo en tu piel,
la primavera nunca más.
Rojos de marzo en tu sien, nena.
Rojos de marzo.

Serpientes de seda circundan tu cintura.
Susurran “hermana” como a una calavera.
Los cuervos no vuelan, contemplan el acto.
Recoges tu prenda y nos vamos en camión.

Tu falda de granada, las cinco por la tarde.
En nuestros abetos, escondida la mañana.
Los patos, el lago, tu risa temprana.
Hay tantos amores, te lleno de flores,
la vida que exige volvernos a ver.

Rojos de marzo en tu piel,
la primavera nunca más.
Rojos de marzo en tu sien, nena.
Rojos de marzo.


Uno de los principios —quizá nunca dichos ni conscientes, pero innegables— del rock rupestre fue la creación de un nuevo tipo de canción de amor, una manera distinta de tratar el tema amoroso y un nuevo lenguaje para expresarlo. Claros ejemplos de esto son Te pareces de Iván Rosas, No sé por qué será de Qual y Perra guardiana de Carlos Arellano. Las canciones de amor rupestres incorporaron un léxico aparentemente menos delicado, una visión más cotidiana de la pareja y de los sentimientos, que asumía, por supuesto, el deseo, las contradicciones, el humor, el contexto sociopolítico mexicano. Pero sin renunciar a la emotividad: sólo se buscó verla desde otros ángulos, en su humanidad completa, sin negar sus complejidades como lo hacen las baladas comerciales.
Otro ejemplo de esto es Rojos de marzo. Esta canción vespertina y tenue de Roberto Ponce centra su belleza en la creación de una atmósfera, cálida, de un erotismo sutil, pero vivificante. Es un pequeño canto a la complicidad de pareja, a la valoración de los detalles corporales, gestuales, de ese pequeño mundo que forman juntos, al que nadie tiene verdadero acceso, y que filtra los paisajes citadinos circundantes, les da un significado propio, único. Colorea la urbe. Rojos de marzo es una pequeña instantánea de ese ámbito cómplice, donde los amantes logran refugiarse, salvarse. Donde los estragos del machismo, del sexismo, los mecanismos de control, no golpean, porque por fin se trata de dos, juntos, sin fuertes ni débiles, sin imposiciones, asumiendo el propio cuerpo, toda su sed y su hambre. Uno ve en esta canción la fuerza de una nueva juventud, crítica, que crea sus propias convicciones, que se sacudió finalmente la culpa judeocristiana ante la sexualidad. Roberto Ponce describe los elementos de este paisaje y esta entrega auténtica a través de metáforas y prosopopeyas concisas, de belleza nueva. Las edénicas “serpientes de seda” avivan el fuego de esta nueva Eva, ya sin esa carga moralista anquilosada y obtusa, como si Ponce subscribiera la nueva moral que proponía Nietzsche, más allá el bien y del mal. De este modo, Rojos de marzo renueva (si no es que inaugura en México) la auténtica canción erótica con contenido crítico y profundo.
Sólo con su guitarra, en Rojos de marzo Roberto Ponce arma sucesiones de acordes, rasgueos cachondos que acompañan y recrean ese paisaje, esa tarde, ese sol que cae y enrojece los parques, y la gradación de sonidos crece al final hasta reencontrar su calma, como los amantes que describe. Todo suavemente, pero con firmeza, como la propuesta del nuevo amor rupestre.

4 comentarios:

  1. Genial!! Rolita mi buen Pingüino, no la conocía aunque si he escuchado varias veces al buen del Roberto Ponce, o a lo mejor si la escuche y no le preste atención pero de aquí al real….

    Sobre “como la propuesta del nuevo amor rupestre” y el comentario de la canción de Carlos Arellano la rolita sublime de
    “Perra Guardiana”
    como si fuera tu deber
    como si te pagaran
    como si no bastara con aguantarme
    cuidas de amarme me das la paz
    subsidias mi voluntad cuando en la espalda
    la edad se me recarga
    que antiguo karma estarás pagando de bisabuela obscura
    te paso la factura y con recargos
    te quiero tanto que no le temo a nada
    si estas conmigo, perra guardiana
    mi perra guardiana
    contra las malas rachas tu
    angel de la guarda
    para estas fachas de gandul
    tu alcahueta mirada
    no tengo nada que te puedo dar
    solo problemas
    y este corazón que apenas sabe amar
    entre tus brazos estoy salvado
    a salvo mi pellejo
    contigo soy un perro viejo enamorado
    te quiero tanto, que no le temo a nada
    si estas conmigo, perra guardiana
    mi perra guardiana
    mi perra guardiana
    mi perra guardiana

    Para mi es un rolon, pero a varias chicas les molesta, aun a mi esposa que hemos ido a ver al Carlos y el mismo ha explicado como se le ocurrió “yo tenia una perrita que era bien efectiva y que siempre estaba atenta y me cuidaba a mi y a mi familia” nomas nooo!!

    Para el sexo débil el decir “perra” es lo mas denigrante, ni como hacerles entender el amor que encierra esta canción.
    Saludos.

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    1. perra era ofensivo para la mujer hasta que llego el regaetton,ahora se sienten honradas,lastima margarito,si, uso ese pretexto de mal comentario para agradecer la creación de este blog, no concuerdo a veces, me gustarian otras, bueno lo de siempre, pero es un gran blog y un gran aporte para la historia de nuestra musica en general

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  2. Coincido plenamente contigo, amigo Margarito, y justo por eso mencioné esta rola de Arellano entre los ejemplos representativos de la nueva visión amorosa rupestre. Supongo que el lastre de la cursilería comercial no es fácil de sacudir para algunas féminas, más allá de cualquier explicación...
    Muchos saludos.

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  3. Infinitas gracias, amigo José. Un abrazo.

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